Sistema operativo para restaurantes

Todo fluye.
Todo conectado.

El sistema operativo para restaurantes modernos. Ventas, cocina, inventario, compras y finanzas en un solo flujo.

Sin instalar nada y sin tarjeta. 30 días de prueba; te suscribes cuando quieras.

Concepto

La «X» es el flujo entre todas las áreas.

Cada sección de la operación deja de ser una isla. Una venta mueve el inventario, el inventario dispara la compra, la compra ajusta el costo y el costo explica el margen.

Se nota en lo pequeño: acomodas el menú una vez y sale en ese orden en todas las pantallas que lo muestran —la comanda del mesero, el quiosco, la caja, la tableta sin conexión, la tele del mostrador y el WhatsApp—, sin ir a acomodarlo seis veces.

Ventas
Cocina
Inventario
Compras
Finanzas
Mesero manda la comanda Cajero vende y cobra Cocina por estación Repartidor sigue el viaje Almacén kardex y compra Gerente el turno en vivo Dueño costos y resultado Comensal pide y paga solo
Recorrido

De la mesa a la contabilidad, sin recapturar.

El mesero entra con su PIN y ve su zona

  • Tu salón, no una cuadrícula. El plano se dibuja sobre la foto o el plano arquitectónico de tu local.
  • Por comensal. Cada platillo sabe a quién va: el comensal 1 siempre arriba, numerados en sentido del reloj.
  • Divide, junta y traspasa con el dedo, y retén los tiempos hasta que la mesa esté lista para el siguiente.
Plano del salón con las mesas del mesero sobre la foto del local
Mi zona — plano vivo del salón
Pantalla de cocina con los tickets de la estación y su semáforo de tiempo
Pantalla de estación — tickets en vivo

La cocina ve lo que se acaba de enviar, por estación

  • Una pantalla por estación, más la de expedición que arma el plato completo.
  • Semáforo por edad del ticket, vista all-day, bump y recall.
  • Cuando una línea sale, al mesero le llega el aviso sin recargar nada.

El podio deja de ser una libreta

  • La espera se cotiza con tu rotación real, no con un número inventado.
  • Al mesero le toca por comensales atendidos, no por simpatía.
  • Reservas desde tu propia página, con cupo por franja y no-show automático.
Podio de recepción con el plano del salón, la lista de espera y las reservas del día
Recepción — podio con plano vivo
Kiosco de pedidos con las categorías del menú y las tarjetas de platillos
Pedidos — tu canal propio

Tu propio canal, sin comisión

  • Kiosco para que el cliente arme su pedido y pase a recogerlo.
  • Y la misma pantalla en el teléfono del cliente: compartes una liga y arma su pedido desde su casa. Cae en tu cocina como cualquier otro, sin comisión de plataforma de por medio.
  • Uber Eats, Rappi y DiDi con su comisión congelada en cada cuenta.
  • Reparto a domicilio con repartidor de calle: se pide solo al empacar y el cliente sigue el viaje.
  • Y la carta del mostrador se pinta sola en cualquier tele: se empareja con un código de seis dígitos y cambia de desayuno a comida a su hora.
  • El reporte te dice qué te queda de verdad por canal, no cuánto vendiste.

Tu WhatsApp contesta aunque tú no puedas

  • Con tu menú y tus horarios de verdad: cotiza, sugiere los extras que ya tienes cargados y levanta el pedido con su liga de pago.
  • La liga cobra con tarjeta de verdad, y el pedido se da por pagado cuando lo confirma la pasarela, no cuando el navegador regresa diciendo que sí.
  • Un número por sucursal, y se puede cambiar sin perder ni una conversación ni un cliente.
  • Si prefieres contestar tú, tomas la conversación y el agente se hace a un lado.

Hola, ¿tienen alitas hoy? Quiero dos órdenes para recoger a las 8.

Sí. Dos órdenes de alitas buffalo, $438. ¿Le agrego papas? Te paso la liga para pagar y a las 8 lo tienes listo.

El WhatsApp de tu sucursal, contestando solo

Sabes cuánto cuesta cada platillo hoy, no el mes pasado

  • Sub-recetas anidadas, con rendimiento y merma donde de verdad ocurren.
  • Capturas en kilos, libras, litros, galones o tazas: el sistema convierte.
  • Al recibir una compra se recostea solo y te dice qué platillo rompió tu objetivo.
Editor de receta con sus líneas, rendimiento y el costo por porción calculado
Receta — costeo con sub-recetas

Teórico contra real: dónde se te está yendo

  • Kardex, producción por lote y conteos con variancia.
  • Ingeniería de menú y simulador de precios antes de mover la carta.
  • Los proveedores se comparan en la misma unidad —el kilo contra el kilo—, con la brecha entre lo que pagas y lo que cuesta en tu plaza.
  • Y lo que debes deja de vivir enterrado en cada documento: una sola pantalla con a quién le pagas y cuándo.
Tablero con el resumen del catálogo, el costo de los platillos y sus alertas
Tablero — costos y alertas
Pantalla «Dónde pagas de más» con los insumos, la brecha contra el mercado y el monto al mes
Compras — dónde pagas de más

Comprar a ciegas se acabó

  • Le tomas foto a la oferta que te mandó el proveedor y FLUX la lee: la pasa a tu unidad para poder compararla de verdad.
  • Se compara contra el precio de tu plaza —incluida la central de abasto— y contra los proveedores que ya tienes.
  • Pides cotización por WhatsApp y las respuestas se leen solas.
  • Y contra lo que pagan otros restaurantes de tu ciudad: un índice anónimo donde cada restaurante cuenta como uno, y solo ves los insumos que tú también compras.

Las promociones se aplican solas

  • Seis formas de promover: descuento en porcentaje o en pesos, precio de hora feliz, 3×2, cortesía y combo a precio cerrado.
  • La hora que cuenta es la del pedido. Quien pidió su malteada a las 6:55 no pierde la hora feliz por pagar a las 8:20.
  • Cada promoción elige sus canales, para que tu 15% no se encime al 30% que ya se lleva la plataforma de reparto.
  • Y combos de a de veras, no solo descuentos: armas el paquete —hamburguesa, papas, bebida— a precio cerrado y la pantalla ofrece «¿lo agrandamos?» cobrando la diferencia. Por dentro cada pieza llega a SU estación de cocina y descuenta SU receta: el margen sale pieza por pieza.
  • Y lo que no se cocina también se vende: playeras con sus tallas, tazas o tu salsa embotellada, con su inventario.
Semana de la sucursal con cada promoción y las horas en que corre
Promociones — la semana de la sucursal
Cuando algo falla

Se va la luz y tú sigues vendiendo.

Casi ningún sistema del mercado aguanta sin internet, y los que aguantan te ponen un reloj en contra. Aquí la caída de la red es un rato incómodo, no el fin del servicio.

La tableta sigue sola

La app de iPad y iPhone captura, cobra en efectivo y registra lo que se pagó en la terminal bancaria aunque no haya señal. Sin límite de horas.

Al volver la red, cuadra

Cada cuenta sube completa y una sola vez, aunque se reintente. Si nadie había abierto turno, el servidor lo abre: si ya vendías, el turno hacía falta.

Y si el cliente no puede pagar

Se deja a deber con PIN de mando y queda a nombre de quien debe, con un folio corto que se dicta por teléfono. Al saldar, se le acreditan sus puntos.

Facturación

Nadie vuelve a dictar su RFC en la caja.

Cada cuenta cerrada nace con su ticket fiscal. El comensal escanea el QR impreso y se factura solo, desde su teléfono y cuando quiera: sin la fila esperando mientras alguien teclea un RFC, sin datos mandados por WhatsApp y sin volver al día siguiente.

Su factura, sin pasar por ti

El ticket lleva el código y la clave. El comensal entra, captura sus datos una vez y quedan guardados para la próxima.

Cuadra al centavo con lo que pagó

El IVA se desglosa por artículo y la factura sale del mismo total del ticket, no de una división que redondea al final.

La global se cierra sola

De madrugada, una por periodo y si quieres separada por forma de pago. Si algo falla, te lo marca en rojo en vez de dejarlo pasar.

Timbras con tu cuenta o con la nuestra

Facturapi, SW Sapien o Finkok. Si ya tienes contrato con uno, se usa el tuyo; si no, no tienes que ir a conseguirlo.

Jornada y nómina

La quincena sale del reloj, no de una libreta.

Desde mayo de 2026 el registro de jornada es obligatorio, con multa por trabajador. FLUX lo vuelve ventaja: la checada queda firmada por tu gente, la prenómina se calcula sola y el horario de la semana se arma viendo lo que vendes a cada hora.

La checada que tu gente firma

Corregir agrega, nunca borra, y cada corrección lleva el acuse del trabajador — la forma que la ley pide para que tu registro haga prueba.

El horario nace de tus ventas

Ves la cobertura de cada hora contra la venta de esa hora, y las reglas de la jornada se validan mientras armas la semana, no cuando ya es multa.

Las horas extra se avisan antes

Si alguien va a pasarse con la semana tal como está programada, lo sabes hoy y mueves el turno — no te enteras en el pago.

La propina se reparte de verdad

Por horas trabajadas y hasta la prenómina de cada quien; la casa no toma nada y los centavos del redondeo se le dan a alguien.

El resultado

¿Ganaste este mes? Aquí sí se sabe.

La venta la ves en vivo; el resultado necesita lo demás: la renta, la luz, la nómina completa. FLUX arma el estado de resultados del mes con renglones que siempre suman en el mismo lugar, para comparar meses y sucursales sin trampas.

Los gastos caen solos

Renta, servicios y contratos se dan de alta una vez y cada mes aparecen donde van, con su CFDI colgado.

La nómina completa, no la mitad

No solo lo que entregas: IMSS, INFONAVIT e impuesto sobre nómina. Sin eso, el costo de tu gente sale corto hasta una tercera parte.

Presupuesto contra lo real

Cada renglón contra lo que planeaste, con el desvío marcado — y la vista lista para tu contador.

Y cómo va HOY, no solo el mes

Un tablero del servicio en vivo: la venta del día contra tu día típico, la cocina que se atrasa y lo que falta por cobrar — para verlo del teléfono sin pararte de la mesa.

El papel que piden en la visita

Fumigación, extintores, gas, licencias: el calendario avisa antes de que venza y guarda la constancia de cada una.

FLUX AI

Describe el platillo. La receta se arma sola.

Se lo pides a FLUX y él propone ingredientes y sub-recetas, los mapea contra tu catálogo, los costea y marca lo estimado hasta que llegue tu primera compra real.

Ajusta precioen 2 productos
Renegocia proveedorde pollo
Reduce mermaen preparaciones
Y tu propio asistente

«¿Cómo estuvo la venta de ayer?»

Conectas tu cadena a Claude y le preguntas como le preguntarías a tu contador. Te contesta con los datos de hoy: cuánto vendió cada sucursal, qué platillos salieron más y a qué hora se llenó.

La conexión se llama MCP y es el cable estándar entre un asistente y un programa: el mismo enchufe para todos. Lo conectas tú, a propósito y con tu llave —tu operación no queda expuesta a nadie que ande buscando.

¿Cómo estuvo la venta de ayer en mis dos sucursales?

Centro cerró en $18,420 y Norte en $12,150. Lo que más salió fueron las costillas BBQ, y la hora pico de las dos fue de 9 a 10 de la noche.

Claude, conectado a tu cadena
Cadenas

Una marca, muchas cocinas

Cada sucursal maneja su menú, sus precios y lo que hoy se acabó. Los costos viven a nivel cadena y el dueño ve todo junto, aunque sean varias marcas.

Y el comensal también es de la cadena: se identifica con su celular, acumula puntos en una sucursal, los canjea en otra y los consulta en su propio portal.

Menú por sucursal

El mismo catálogo, con el precio y la carta que cada local necesita.

«Se acabó» local

Apagar un platillo en una sucursal no lo apaga en las demás.

Comparativo

Ventas, costos y tiempos de todas tus sucursales en una sola tabla.

Portafolio del dueño

Varias marcas distintas sumadas en un solo reporte de rendimiento.

Tu cara

Tus pantallas con tu cara, no con la nuestra.

El quiosco, la caja, la tableta del mesero, tu página de pedidos y la pantalla de menú detrás del mostrador venden y anuncian exactamente lo mismo: el mismo menú, los mismos precios, las mismas promociones y el mismo cobro. Lo único que cambia es cómo se ve. Y eso ahora lo decides tú.

Se diseña viendo el resultado

A un lado los colores, la letra y los bloques; al otro tu quiosco de verdad, con tu menú de hoy. No es una maqueta que se parece: es la pantalla.

Cada pantalla puede verse distinto

La tableta de la entrada con la carta oscura, la del salón con la vitrina clara, y la caja con filas apretadas para quien captura todo el día. Por sucursal, por terminal y hasta por horario: desayunos y cena no se parecen.

Nada sale a medias

Diseñas en un borrador y publicas cuando está listo; la pantalla en servicio nunca se ve a medio pintar. Si en la pantalla del local no quedó como en tu monitor, vuelves a la anterior con un botón.

Tu logo trae la paleta

Le enseñas tu logotipo y FLUX te propone colores y letra que van con tu casa, explicándote por qué. Lo aceptas, lo afinas o lo ignoras: es una sugerencia, no una imposición.

Y sabes cuál vende más

Cada venta guarda con qué cara se hizo. Al mes puedes comparar cuánto vendió cada una y con qué ticket promedio, en vez de cambiar de tema por corazonada.

Vienen dos puestas de fábrica —vitrina clara y carta oscura— y de ahí clonas la tuya. Si no tocas nada, todo sigue viéndose como el primer día.

Que vuelvan

Un club que trabaja sin que nadie se acuerde.

Los puntos son el principio. Encima corren los peldaños, los sellos, la tarjeta de regalo, las campañas a un grupo concreto —los que no vienen desde marzo y pedían pizza— y los avisos que salen solos: el cumpleaños, los puntos por vencer, el que dejó de venir.

Mientras más viene, mejor lo tratas

Los niveles del club suben con el consumo o con las visitas, y cada peldaño da lo que tú decidas: más puntos por peso, descuento permanente o promociones que solo ve él.

La mala reseña te llega antes que a Google

Se le pregunta una hora después de pagar, ya en su casa. Si calificó bien, se le pasa la liga de reseña de su sucursal; si calificó mal, el aviso va al gerente. Y como la pregunta cuelga de los platillos de esa visita, sabes cuál falló.

Su tarjeta vive en el celular

Se agrega a la cartera de Apple o de Google, con su código de barras. Sin plástico que se pierde ni una app más que nadie quiere instalar.

Trae a un amigo, y cobras cuando el amigo viene

El premio del recomendado se paga cuando el invitado paga su primera cuenta, no cuando se registra. Con tope al mes y sin auto-invitaciones.

Banquetes

La boda se cotiza con tus recetas, no con tu memoria.

Eventos, banquetes y catering con el mismo sistema que ya cocina. El menú del evento se arma con tus platillos de verdad: el costo sale de su receta y el precio, del margen que quieras dejar. Cuando el cliente firma, la cocina y las compras se enteran solas.

El precio sale del costo, no del tanteo

Dices cuánto quieres dejar y el sistema pone los precios. Pides 70% de margen y son 70% — no el 41% que sale de multiplicar el costo por 1.7, que es como se cotiza cuando se hace de memoria.

Se aparta con dinero y se cobra en abonos

Apartado, anticipos y liquidación, cada uno con su fecha. El cliente paga desde su teléfono con la liga que le mandas por WhatsApp, y el apartado es el que bloquea esa fecha: nadie más te la puede vender.

El menú le habla a la cocina

Al confirmarse, el evento entra al plan de producción de ese día y las compras dejan de adivinar: piden para el banquete, no para un martes cualquiera. Y la hoja con las cantidades ya multiplicadas se imprime para pegarla en la pared.

Al final sabes cuánto te dejó

Lo que de verdad salió del almacén contra lo que prometiste al cotizar. Si el evento se vendió al 65% y salió al 48%, lo ves — y el siguiente lo cotizas mejor.

Sirve igual si rentas tu salón, si sales a la casa del cliente —con su lista de lo que sube a la camioneta, que es donde se pierden los eventos— o si eres un hotel con varios salones el mismo día.

Detalles

Lo que casi nadie más trae

Plano sobre la foto real

Tu salón como es, no una cuadrícula genérica.

Entrar solo con el PIN

Sin usuario, sin contraseña, sin teclado.

Comensal numerado

El corredor sabe de quién es cada plato.

Tiempos retenidos

La entrada sale cuando la mesa está lista, no antes.

Comisión congelada

Cada cuenta guarda el porcentaje que pagó ese día.

Precios de tu plaza

Ves dónde está más barato y das de alta esa tienda como proveedor en un clic.

Recetas costeadas por IA

Con lo estimado marcado hasta que llegue la compra.

Cocina y piso en vivo

El aviso llega solo, sin que nadie recargue nada.

Vende sin internet

La tableta no se detiene y después cuadra sola.

Tu WhatsApp contesta solo

Toma el pedido y manda la liga de pago.

Promos por sucursal

Se definen una vez para la cadena y cada local decide si corren en su casa.

Mercancía con kardex

Lo único que se compra y se vende igual: entra al inventario y sale en el menú.

La barra no pierde el lugar

Juntas dos cuentas y el banco sigue ocupado; recepción lo ve.

Cada rol entra a su pantalla

El PIN sabe quién eres: el mesero cae en sus mesas y la dueña en sus números.

La cotización que el cliente abre

Con su liga, desde el teléfono. Acepta ahí mismo y queda la hora.

La lista de la camioneta

Qué comida sube, qué se remata allá y los chafers que siempre se olvidan.

Tu página de pedidos

La misma pantalla del quiosco, en el teléfono del cliente y sin comisión.

Diseñas viendo el quiosco

La vista previa es la pantalla de verdad, con tu menú de hoy.

Tamaños sin doble receta

Chico, mediano y grande con UNA receta que escala; el costo y el inventario siguen solos.

La tele del mostrador

Cualquier pantalla con navegador se vuelve tu menú: un código de seis dígitos y cambia sola de desayunos a cena.

Pruébalo

Entra ahora. Sin registro.

Es el sistema completo con un restaurante de ejemplo. Al entrar te pide un PIN, y ahí mismo un botón de ayuda te dice cuál usar según lo que quieras ver.

Mesero — su zona y sus comandas Cocina — la pantalla de la estación Recepción — podio, espera y reservas Gerente — costos, inventario y reportes Dueño — la cadena completa
Precio
$1,000 por restaurante cada 30 días + $500 por sucursal, más IVA

Todos los módulos incluidos, sin límite de terminales ni de usuarios. Un restaurante con una sucursal paga $1,500 + IVA. Empiezas con 30 días gratis y te suscribes cuando quieras; cancelas cuando quieras y sigues operando hasta el fin del periodo pagado.

Conecta tu operación esta semana.

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